
Años ha,
en una pequeña aldea de esta nuestra Castilla llamada el Picozum
vivian alegremente unos irreductibles y beodos Lastreños, practicando
su deporte favorito: la caza del jabalí. Nuestra
aldea estaba rodeada por varios asentamientos romanos: Tierras Blancus,
Navacedum, el Rinconum, Cotarrum Consejerum a los que hacian la vida imposible
gracias a una ancestral poción mágica: el vino de las bodegas.
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